rse de los últimos sueños de Bwona Khubla, que, según ellos, se habían quedado allí cuando el último safari recuperó su cuerpo para llevarlo hasta la frontera de la civilización y demostrar así a los blancos
animales. La aventura a que me refiero acaeció en Uganda, en el África Occidental Inglesa. Íbamos en safari y nos hallábamos en un distrito indígena infestado de leones antropófagos. No estará de más advertir
nero y ambiciones, y yo tenía bastante experiencia y unos pies inquietos. Entre los dos, montamos un safari pequeño y modesto, pero también eficiente y descendimos hasta el país negro de Somalia. A estas altu